Este pensamiento fue el que me hizo plantearme mis días de vacaciones desde otra perspectiva. Hasta ahora la elección de mis destinos de vacaciones era en base al presupuesto que tenía, a los lugares que me apetecía visitar o simplemente a la distancia que estuvieran de casa. Pero me di cuenta de que era una oportunidad excepcional de mejorar mi inglés, así que desde hace unos años decidí aprovechar mis vacaciones para mejorar mi nivel de inglés.
Uno de mis destinos fue la isla verde! El ingles en Irlanda es muy distinto al de resto de islas europeas de habla inglesa, su acento es muy diferente y desde mi humilde punto de vista es bastante peliagudo de entender. Los días que estuve en la capital (Dublín) me sentía como pez en el agua hablando con los lugareños, sin embargo una vez fuera de la ciudad, me llegué a plantear hacer cursos de ingles en el extranjero para mejorarlo! Pero no fue necesario, solo necesité un par de días para acostumbrar mi oído, el resto del viaje fue inolvidable.
Habiendo estado una temporada en Inglaterra y conociendo ya Irlanda, opté por acomodar mis oídos a otros acentos anglosajones a los que estamos menos acostumbrados a escuchar, así que mi siguiente viaje fue a Estados Unidos. Allí encontré gente excepcional, y uno de los mejores lugares donde pasar una temporada de mi vida, así que lo hice; mi grata sorpresa fue que donde más nuevos amigos de otros países encontré fue en una academia donde estaban estudiando cursos idiomas extranjero.
Sin duda, la mejor manera de aprender cualquier idioma, ya sea inglés, francés o cualquier, y cada vez más accesible para todos, es estudiar idiomas en el extranjero; el estar en contacto diariamente, escuchar la radio en inglés, leer libros en inglés, hacer la compra en supermercados anglosajones, ver la televisión y rodearte de personas que sólo conocen ese idioma es lo mejor para aprender o mejorar lo conocido hasta ahora!


