CARME LLUVERAS: “SOY UNA ENAMORADA DE LA WNBA”

Carme Lluveras, general manager de Ciudad Ros Casares, acaba de regresar de Washington (Estados Unidos), donde ha estado como entrenadora invitada de las Mystics. La catalana confiesa su devoción por la competición norteamericana.

¿Cómo valoras tu segunda experiencia en la WNBA?
Espectacular, sensacional. Cada vez me encanta más. Soy una enamorada de la WNBA. Todas estas vivencias me motivan y me obligan a no estancarme en el día a día de mi profesión.

¿Te has encontrado con cambios respecto al verano anterior?
Supongo que, al ser menos novata que en la temporada pasada en donde casi no tenia tiempo de asimilar tantas novedades, ahora he ido más rápido en la adaptación y he podido profundizar más. El hecho de conocer a su general manager, Angela Taylor, quien cursó mi invitación desde las Mystics, ha supuesto una gran facilidad para una mutua colaboración.

¿Qué es lo que te atrae de la competición norteamericana?

En primer lugar, la mentalidad que disponen en  su trabajo. Por poner un ejemplo, pueden entrenar incluso tres horas a la mañana siguiente de un partido y la dedicación es máxima. No hay concesiones, regateos ni negociaciones. Además, en la WNBA las jugadoras disfrutan y se implican al máximo en su trabajo y cuando esas mismas jugadoras vienen a Europa no conseguimos lo mismo y creo que parte de culpa es nuestra. Este interés con el que gozan de su competición me hace reflexionar que aquí no les ofrecemos los mismos alicientes. Sólo les damos mejores salarios y eso no es suficiente. También dispensan un gran respeto a cada uno de los miembros de la organización, independientemente de su cargo. La educación deportiva que allí tienen es mucho más exquisita que aquí. Por último, la WNBA tiene mucha repercusión. Los norteamericanos son unos grandes vendedores de su producto como negocio, son unos maestros, y aquí somos incapaces de hacer llegar el interés por nuestro baloncesto a casi nadie. 

¿Qué te ha parecido la estructura de las Mystics?
Impresionante. Si bien es cierto que ellas disponen de los medios y las infraestructuras de la NBA, también es verdad que el mérito es saber acertar en todos los cargos profesionales con la mejor  calidad en cada uno de los estamentos. Existe una gran colaboración y se profesan un gran respeto entre ellos. Todo pasa por el control de su general manager, incluso la parte deportiva del equipo. Tiene libertad para seguir todos los planteamientos técnicos y tácticos en los entrenamientos y los partidos. Esto aquí sería impensable.

Ya conocías a Julie Plank, ¿cómo ha ido la experiencia de trabajar con ella?
Además de ser una gran conocedora del juego, es una ganadora. Es exigente, intensa, dura y tiene todas las dotes para transmitirlo a su equipo. Posee el carisma necesario para un proyecto tan importante.

¿Cómo es el juego en la WNBA?
En su metodología es lo más parecido a la ACB ya que disponen de un gran número de profesionales para cada una de las facetas. En la WNBA un entrenador no tiene que dedicarse al montaje y al funcionamiento de los DVDs ya que tiene a mucha gente encargada de la parte tecnológica. Trabajan con un profundo estudio y seguimiento de todos los detalles y los entrenadores pueden dedicarse únicamente a ser cabezas pensantes del baloncesto.

En su juego, prima la condición física y la velocidad en la ejecución de todas sus acciones. Se busca el dinamismo y la rapidez, sacrificando no minimizar los errores.

¿Hacía dónde debe evolucionar el baloncesto europeo femenino?
Yo creo que deberíamos ofrecer una competición mucho más atractiva, como la WNBA.  Allí pueden llegar a disputar hasta seis partidos en menos de dos semanas. Eso hace subir más el interés que estar entrenando dos o tres veces por día. En la Euroliga nos acercamos, pero en las competiciones domésticas estamos muy alejados. Y, por supuesto, donde sí deberíamos mejorar es en el nivel de juego que ofrecemos.

 ¿Piensas regresar el próximo verano?
Tanto Angela Taylor como Julie Plank querían que alargara mi estancia este mismo verano. Por lo tanto, si todo va bien, espero y deseo poder continuar mi sueño americano y regresar a las Washington Mystics la próxima temporada de la WNBA.

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