De la ilusión al desengaño, del desengaño a lo inesperado y de lo
inesperado a........¡la incredulidad!
Ese es el proceso que he
ido recorriendo paso a paso a lo largo de seis años, para descubrir
finalmente que los pequeños milagros ocurren de verdad y entran en
nuestra vida de sopetón.
Escribí una novela, una
obra de ficción con la que disfruté mucho; afirmo rotundamente que la
escribí pensando en la novela que me gustaría leer; llena de intriga,
suspense, un par de historias de amor que confluyen en el tiempo y una
trama lo más elaborada y entrelazada posible. Como lectora
impenitente, siempre me ha encantado participar y jugar con el
escritor en las novelas de misterio y me molesta cuando se sacan los
finales de la manga sin ninguna conexión lógica anterior.
Una vez finalizada, el paso
siguiente fue intentar publicar. Sólo la envié a tres editoriales,
completamente distintas entre sí y con ello ya me valió de muestra.
Publicar se convertía en una ardua tarea pues el panorama actual era y
es, de lo más desalentador: los autores noveles son repudiados
sistemáticamente sin ser ni siquiera leídos por las editoriales,
atestadas de manuscritos que les llegan a diario.
En cuanto a un par de
agentes literarios con los que contacté, sólo les interesaba saber si
tenía algo ya publicado, en caso contrario, rogaron abstenerse de
enviarles nada.
Existía y existe también
la opción de pagarse uno mismo la publicación (es asombroso la de
empresas que viven de las ilusiones de los noveles), pero siendo la
otra parte interesada ¿cómo saber si realmente la obra merece la pena
y que no publican sólo por el afán de cobrar?.
Dejé mis esperanzas
aparcadas junto a la novela en un cajón, esperando que llegase su
momento. Y llegó. Por un anuncio en el periódico y de la forma más
casual posible.
Una nueva editorial,
Maghenta (www.maghenta.com
)con muchos años de experiencia como empresa de servicios gráficos,
pedía sólo obras que cumpliesen un requisito inimaginable: ser
primera novela, no haber publicado antes nada.
Increíble, vamos. Como
si de repente apareciese ante uno el espíritu de Don Quijote
haciéndole señas para acompañarlo en una de sus increíbles aventuras
donde los molinos y los odres de vino son gigantes y unas ovejas todo
un ejército.
Pero era una empresa
seria y tan real como la vida misma, y así fue como esta chica fue
elegida y logró publicar su primera novela “Sombras en el corazón”,
integrada en la colección Primera Obra. De momento ya han publicado
unas catorce obras noveles (han recibido más de doscientas) y poco a
poco sigue aumentando la colección.
Las posibilidades de
que un editor se interese por obras de noveles es casi nula, muy
escasa. Las grandes editoriales tienen un cupo muy limitado, y las
pequeñas hacen lo que pueden por sobrevivir. Pero mi editor es una
persona especial. Tan especial que se ha comprometido a convertir los
pensamientos de cuarenta personas en letra impresa.
Si. No me equivoco.
Piensa publicar cuarenta obras de autores noveles. ¿No es
extraordinario?.
Tan extraordinario
como todos los que formamos parte de Primera Obra; somos de diferentes
edades y estamos repartidos por todos los puntos de España: un
profesor de física cuántica, un abogado, un piloto, una psicóloga, un
ingeniero, una maestra, un empresario teatral...... todos somos muy
distintos, pero con una gran pasión en común: escribir; elucubrar
historias posibles e imposibles con las que soñamos antes de que sean
recorridas por ojos ajenos.
La presentación de “
Las Migraciones efímeras” de Susana Villar y de “Sombras en el
corazón” de María José Rosete (una servidora) , será este próximo
miércoles, día 20 de Junio, en Casa del Libro de Gran Vía 29 de
Madrid a las 20:30 horas.
Muchas gracias por
adelantado por la posible difusión que puedan hacer de esta noticia;
ayudará a que sigan publicándose autores noveles y a mí en concreto,
para que negarlo, a seguir escribiendo, manteniendo la ilusión de que
lo que escribo lo puedo compartir con más personas.
Un saludo.
María José Rosete